jueves, 29 de enero de 2009

La crisis económica y cosas peores

¿Qué hacer para crecer? Es la pregunta que se hace en torno al foro económico organizado por el Congreso de la Unión, la respuesta es my clara: poco pero en equipo. En el Alcázar del Castillo de Chapultepec, iniciaron los trabajos del mismo, se dieron cita la elite económica y política del país para escuchar las voces de los expresidentes de España, Chile, Italia y Uruguay.

Sentado entre banqueros, empresarios, políticos, asesores financieros y parlamentarios, ahí me encontraba yo. Para ser sincero hasta infiltrado me sentía, y cómo no si al girar la cabeza casi me choco con el casi cinco por ciento del PIB nacional que venían caminando y cuya mirada se entrecruzó con la mía. Sí, efectivamente, el mismísimo Carlos Slim, paradojas de la vida, frente a mi el origen de muchos de mis problemas.

Siguiendo con las paradojas en el evento organizado principalmente por Carlos Navarrete, del PRD, el ex Presidente de Chile Ricardo Lagos fue claro sobre la pregunta “qué hacer para crecer” e irónicamente concluyó que si no lo hará Estados Unidos, la Unión Europea, ni Japón, difícilmente ve que México lo logre, pero que sin duda resistiría. El español Felipe Gonzalez fue duro y a la cabeza al señalar que se debe debatir, pero seriamente no como si se tratara de una carta a Santa Claus; mientras José María Sanguineti, de Chile, y Romano Prodi, de Italia, hicieron énfasis en que el problema tiene un origen financiero, pero la solución tiene que ser política, recalcando que ahora sí corren a lo político después que hicieron lo que quisieron tras la ausencia plena de autorregulación alguna.

Algo en lo que todos coincidieron fue el origen del la crisis económica global que viene de fuera y como no hay antecedente alguno cada quien hará lo que crea correcto siendo los mejores asesores los países latinoamericanos, pues como dijo Ricardo Lagos: sobre crisis sí que tenemos experiencia.

Repito, la salida no es ideológica sino política y los políticos deben sentarse, dejar a un lado los dogmas y entender lo que está escrito en las letras doradas de la Cámara de diputados: la Patria es primero.
La crisis económica internacional, sin duda, es una gran arma de destrucción masiva.

Maradona

En mi facebook me adherí como fan de Maradona, eso provocó la irá de una amiga cuestionándome el porqué. La respuesta fue la siguiente:

Porqué ser fan de Maradona si es un personaje con tan poco glamour, carente de estética, cultura, o ética? Te lo voy a resumir tal como lo escribió Juan José Sebreli en el "Ensayo contra los mitos":

"un periodista de Le Figaro de París no se explica 'cómo se puede ser devoto de Maradona, ese gordo petacón, carente de elegancia hasta no poder, que saca pecho como un estibador del mercado de Les Halles, se adorna la oreja como un mequetrefe y sufre crisis nerviosas como una señorita'. Su seducción no proviene de su rostro, que no es bello, ni de su cuerpo, que tampoco lo es'. Sólo puede entenderse cuando está en movimiento; la gracia de su iconografía no reside por tanto, en el estatismo de las fotografías, sino en las imágenes fílmicas o televisivas que registran sus piruetas de acróbata o sus contorsiones de estrella de rock".

Conclusión: nadie juega como él.

domingo, 11 de enero de 2009

2009 y la pinche realidad

¡Por fin se terminó el 2008! No tienen idea de cómo quería que terminará el año. Deseé como nunca que acabara este ciclo.

El 2008 fue terrible. Explotó la crisis económica internacional. Vivimos como nunca la violencia, sólo en México, hubieron 5 mil 661 ejecutados; pese a los excesos de la crueldad criminal oportunistas insisten en la pena de muerte. En este intervalo no logramos grandes avances, la FAO informó que 963 millones de personas pasaron hambre en el mundo en estos 365 días, esto supone 40 millones más que en 2007, cuando la cifra global sumaba 923 millones. Es decir, un aumento de 75 millones de mal comidos en comparación al año anterior. En el mundo continúa la lapidación, las mutilaciones, el tráfico de mujeres y la tortura. Solamente en el Distrito Federal hubieron dos violaciones sexuales al día y sigo esperando alguna ley que castigue severamente a los malditos pederastas.

Nunca olvidaré el 2008. Y no por la llegada de Obama a la Casa Blanca, la refrescante liberación de Ingrid Betancourt, el zapatazo a Bush, no porque hayan dejado de entrar remesas al país por 2000 millones de dólares, las muertes de Henestrosa, Emilio Carballido, Charton Heston, Yves San Laurent, Pollak, Heath Ledger, Paul Newman o Juan Camilo Mouriño, ni por el acto terrorista en Michoacán, los asesinatos de Fernando Martí y Silvia Vargas, las casi 70 mil victimas del sismo en China, el regreso al poder de Berlusconi en Italia, porque Kosovo se declaró independiente o que oficialmente Fidel haya delegado el poder a su hermano, no, 2008 nunca lo olvidaré porque fue el año que no sólo se quebró la economía también mi corazón. 2008 fue el año que murió mi padre. Ya nada será igual.

La navidad era él

Cada año era la misma historia. La misma espera divertida y celebrar las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Recuerdo su búsqueda, desde octubre, de las novedades decembrinas. La manera en que presumía, como niño, su nueva adquisición, la formalidad en que sacaba de cajas todos los adornos y luces de temporada, el amor con el que colocaba una por una, la alegre “ceremonia” del día en que se encendían los cientos de luces que iluminaban toda la casa. Como olvidar la alegría con que hacíamos lo que fuera para comprar todo lo necesario para la cena de Navidad y Año Nuevo. El júbilo con que él mismo preparaba sus condimentados guisados y su insistencia para que los probáramos hasta llegar, ya llenos, a la media noche, para después, seguir comiendo, brindar y darnos el abrazo. Este será el primer año que no estará. Las luces se fueron apagando lenta y dolorosamente hasta que dejaron definitivamente de parpadear.

Sí, definitivamente, la navidad era él.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Feliz Cumpleaños a ti

Cumplir es una palabra fuerte, si, generalmente repetimos cumplió años, cumplió su tarea ó cumplió con lo encargado pero de dónde coño salió eso de cumplir años.

El Diccionario de la Real Academia Española maneja varias definiciones sobre esta palabra como la que señala que consiste en ejecutar un deber, una orden, un encargo, un deseo, una promesa y la vida no es un deber, una orden, ni un encargo, si acaso se puede tener el deseo de seguir poseyéndola.

Cada vez que alguien suma 365 días a su vida debería decirse disfrutó, gozó, padeció, soportó, llegó a otro año; dependiendo del caso aplicar la palabra adecuada.

En tu caso creo debe decirte que gozaste otro año. Has sentido, experimentado emociones, tenido y poseído útiles, agradables y desagradables momentos; eso habla del disfrute de los sentidos, olores, sabores y de haber palpado diferentes texturas ¡eso, eso es estar vivo!

Un año más no debe ser un peso, sino un disfrute. Si no te has dado cuenta eres de las consentidas de Dios, de las más rebeldes quizás, pero consentida al fin, sino cómo explicas que se te vayan concediendo poco a poco tus deseos.

En Días pasados una persona de edad más avanzada que la mía –que cada día son menos- me manifestaba su extrema preocupación por el futuro, orgulloso de su pasado y responsabilizándose de sus errores, su mirada apenas focalizaba un objeto u persona, y justo esa catarsis, ese viaje a los recuerdos que perturbaban su conciencia, es lo que le impedía lo más valioso y lo único que poseemos: nuestro presente.

Sí, el pasado quedó atrás, el futuro aún no existe, es el presente el que debemos gozar, disfrutar, paladear, deleitar, saborear pues. A veces vivimos tan inmersos en nuestros problemas creados que no nos damos cuenta de lo afortunado que somos. Sí también soy un existencialista, por eso tengo las armas para invitarte a que disfrutes, hoy más que nunca, el momento en que estas viviendo.

El maestro Sabines tiene razón: si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, éste es el tiempo de vivir, el único.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¡ Que alguien me responda !

Últimamente me han surgido muchas preguntas que por obvias que suenen nadie me da respuesta. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española obvio significa algo que se encuentra o pone delante de los ojos, o que no tiene dificultad. Entonces, presuntamente debo saber de dónde debe venir la respuesta o cuál debe ser la acción, pero ya no estoy tan seguro de la claridad de las cosas.

Las interrogantes que me surgen son: ¿Por qué después de que hicieron tanto escándalo por la aprobación de la Reforma Electoral, con lo que se buscaba que nuestros recursos no fueran despilfarrados por los gobernantes, nadie detiene a Peña Nieto ni a Marcelo Ebrad con sus evidentes y cínicas campañas? ¿Qué hacen Fidel Herrera y Ulises Ruiz anunciando a nivel nacional lo que consideran sus logros? ¿No hay medios de comunicación en sus estados? ¿No para eso se alquilaron?

¿Por qué nadie denuncia a AMLO cuando la Constitución es clara al hablar de sublevación? ¿Por qué Bejarano vive en total impunidad y con un feliz regreso a la vida política, mientras Ahumada prácticamente salió huyendo del país? ¿Por qué el jet en el que viajaba el responsable de la seguridad nacional era conducido por un par de chafiretes? ¿Porqué “la maestra” no es un ejemplo a seguir? ¿Por qué espeluznantemente pienso que extrañaremos a Bush? ¿Por qué el América y el PRD sin Cuauhtémoc no son nada?

Que alguien me responda ¿Porqué no cambian al técnico de la Selección y por qué la mayoría de sus partidos se realizan en Estados Unidos? ¿Por qué nadie le ha dicho a Lucía Méndez que ya no tiene 18? y ¿Por qué Rebeca de Alba nunca sospechó que lo de Ricky, lo de Ricky…eran los úteros alquilados?

domingo, 9 de noviembre de 2008

Mi amigo desgracia

Quién sabe quién inventó el término de amigo pero cualquiera que haya sido su origen no creo sea el que le damos. Sin duda, es una palabra sobreestimada. Al hablar de amigos recuerdo que varias personas han dicho que lo son, otros que lo creen, otros que lo sienten y a otros a los que considero. A lo largo de la vida han pasado los que tuve, a los que quise, a los que mentí, a los que me usaron, a los que compartieron, con los que viajé, con los que estudié, con los que trabajé o simplemente me senté.

He escuchado que existen diversas categorías de amigos y me he cruzado con ellos, desde el amigo chancla, quien no es la gran cosa pero te sientes cómodo con su compañía, hasta el amigo vampiro, que sólo ves por las noches, en los antros, en las fiestas o saludas en la barra de bar; sin embargo nunca me había topado con un amigo desgracia. Sí, no quiere decir que si te reúnes con él te pase algo malo, sino que cuando están juntos ocurren cosas que provocan una desgracia a otros.

Haciendo un recuento, con ese amigo estuve en casos catastróficos, fue el mismo con el que me tocó ver la destrucción de las torres gemelas, me pasó a leer la nota del submarino ruso donde murieron más de cien personas en el 2000, fue quien me confirmó la reelección de Bush, fue uno de los primeros en llamarme para avisarme lo del Sunami, me marcó muy temprano cuando se produjo la explosión en Atocha, en Madrid, integraba el grupo de amigos con los estábamos en Playa del Carmen cuando se produjeron las inundaciones en Tabasco y es quien me acompañaba cuando me enteré del desplome de jet que cayó en Lomas de Chapultepec y donde resultaron tantos muertos; no digo su nombre porque es quizás ahí donde está el origen de la desgracia.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Mi primera vez

Estamos viviendo muchas primeras veces. Sí, la primera vez que hay un acto terrorista en un evento masivo; la primera vez que no hay un informe presidencial en años; la primera vez de una marcha nocturna contra la inseguridad; la primera vez que alguien que criminaliza la protesta social es recibido en un Congreso como Jefe de Estado, cuando quien es el Presidente Constitucional no tiene acceso; la primera vez que un hombre negro gobernará desde la Casa Blanca; y la primera vez que muere un Secretario de Gobernación y, en un accidente que provoca muertes y heridos.

Desde la semana pasada en mi mente no deja de saltar la frase que escribí en mi anterior comentario y que pertenece a Saramago, hoy lo reitero: “El mundo está hundido en la mierda y no se puede ser optimista; el que es optimista es estúpido o millonario”. El sentir popular es: “si eso le pasa al encargado de la seguridad nacional yo como ciudadano ¿a qué estoy expuesto?”. Simplemente sentimos que podemos ser heridos o lesionados físicamente porque moralmente ya lo estamos. Vulnerables, es la palabra, pero eso no debe tener el peso para echarnos las manos a la cara y sentarnos a esperar el fin, pues como dijo Leonardo Da Vinci: “El que no valora la vida no se la merece”.

jueves, 23 de octubre de 2008

Bloguero fracasado

Últimamente no he podido escribir nada congruente, nada que me satisfaga o que me desespere por compartir. Sé que te encuentras aquí y no sé que decirte. Tal vez porque mi vida últimamente no ha sido muy congruente, satisfactoria o compartida, pero algo debo decir, siento las ganas de expresar algo pero no sé qué. Es tan estúpido como suena.

Quiero escribir pero he perdido la disciplina, la constancia, la entrega y la pasión. De ser un reportero a sueldo, un escritor fracasado, o un soñador crónico, solo pasé a ser un intento de bloguero, pero hasta para eso debes tener espíritu.

Recientemente leí algunas investigaciones sobre el uso de los blogs, las cuales señalan que es una práctica que mejora la calidad del sueño y la memoria, potencia la actividad de los glóbulos blancos y acorta el tiempo de convalecencia después de una cirugía, esto me orillo a gritar ¡Viva la blogoterapia!.

Con tantas noches de insomnio y yo desperdiciando mi espacio en la blogosfera. Me han dado las 5:21 de la mañana buscando y encontrando las soluciones a la crisis financiera mundial, el resultado de la anunciada reforma petrolera, la no sorpresiva pero siempre noticiosa ruptura perredista, la desenfrenada caída de las bolsas, el Fobaproa gringo o lo que me contará Julieta Campos de su recorrido por el mundo en sus Cuadernos de viaje.

Finalmente, escojo un pasillo que me lleva por un camino más tranquilo, de la poesía, del pensamiento suave, el de la flor entregada o arrebatada, el de las pasiones desbordadas o de la ironía de las cosas, pero al quererme expresar de forma aterciopelada, metafórica, sarcástica, o simplemente sutil caigo en cuenta que ni tengo el lenguaje flamígero de Neruda, ni el arrabalero de Lara, no cuento con la sutiliza política de García Márquez ni con lo polifacético de Benedetti; quizás un poco heterodoxo como Savater, quizás un poco escéptico como Saramago por lo que coincido con su idea de que “el mundo está hundido en la mierda y no se puede ser optimista; el que es optimista es estúpido o millonario”.

Como quisiera ser un francotirador literario como Sabines, pero sólo soy un plagiario de sus ideas ya que mi musa anda ausente. La frase vuela por mi frente y la atrapo entre mis manos, al extender las letras descubro lo que dicen:”no soy un poeta, soy un peatón”. Extiendo un brazo, apago la lámpara, jalo la cobija, me cubro hasta la cabeza y me hundo nuevamente para despertar en hora y media que será un nuevo día y por fin sabré cómo abre la Bolsa Mexicana de Valores, a cuánto esta el dólar, lo provocado por la pretendida reforma petrolera, el destino de Obama y McCain, así como el vudú de Sarcozy. En tanto, decreto soñar que en medio de tremendo diluvio, embriagado de poder, manejo una Hummer a alta velocidad y en mi loca carrera descuido el camino, alcanzo a caer en medio de un charco que provoca que una pequeño sunami caiga sobre los cuerpos de Elba Esther, Romero Dechamps y Jesusa Rodríguez, quienes esperan un autobús que los llevara muy, muy pero muy… lejos.

martes, 26 de agosto de 2008

A la mierda

¡Que se vayan a la mierda! gritó Marifer al ver de lejos a su pequeño pueblo donde había crecido. Lo hizo desde lo más alto del cerro por el que atravesaba el camino que la llevaba tras sus sueños.

Harta de que en su pueblo todos se convirtieran instantáneamente en santos al morir, donde siempre todos decían que estaba bien cuando se les preguntaba, sin excepción consideraban que todas las opiniones eran respetables, y perdonaban que fueras lo que fueras nada más que no lo parecieras. Ella decidió, al amanecer, huir y no regresar jamás.

Cansada de tantos convencionalismos, puras frases hechas y rostros ocultos, donde todos tenían la mejor solución para resolver vidas ajenas aunque la propia fuera un desastre, Marifer decidió llegar hasta un lugar donde todos aceptaran sus errores, admitieran que sí existe la palabra arrepentimiento es porque se aplica, y donde una persona vale por lo que aspira y no por lo que es. Ha pasado mucho tiempo pero ella sigue buscando, tiene fe en que algún día lo encontrará. Por el momento seguirá las reglas.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Él lo sabe...

A veces siento que la vida es muy generosa conmigo, pero no es algo fortuito y Dios lo sabe, fue él quien se llevó a mis padres. En ocasiones se siente incomodo y busca así limpiar sus culpas. No es que sus padres no fueran buenos pero los mios...eran mejores. Sobre todo mi madre. Él lo sabe.

miércoles, 23 de julio de 2008

Lisboa, Portugal

Barrio de Belén. Ni lisboeta, ni poeta, solo un peatón

lunes, 21 de julio de 2008

Esa tarde de domingo disfruté como nunca la comida con amigos. Platicamos, platicamos y platicamos. Ellos se veían plenos, se percibían seguros y se sentían contentos. Conforme pasaban las horas las risas continuaban, yo sentado a la cabeza de la mesa y ellos alrededor, no era por orden de importancia, sino que no hacia pareja con nadie por lo que mi aislamiento no provocaba ninguna interrupción entre los equipos presentes.

Al querer salir de restaurante, la lluvia se soltó, de pronto vi como uno de mis amigos de inmediato abrazo a su novia y corrió a su carro, el otro también alzó su brazo y lo pasó a su pareja, por imitación alcé también mi brazo, al darme cuenta que no tenía a nadie me pregunté el porqué, de repente recordé a Carlos Pellicer cuando escribió: “las palabras emigran y en la huida las plurales abandonan las eses”.

Para alguien solo, soberbio, en ocasiones salvaje y un poco sinvergüenza, a vece seguidor de Schopenhauher (para el conocimiento de las cosas solo existe la conciencia) es bueno recordar que solo vine al mundo. Solo corrí de niño. Solo entré por primera vez a la escuela. Solo estudié para mis exámenes. Solo pasé mi adolescencia. Solo fumé mi primer cigarro. Solo toqué varias puertas. Solo estuve cuando obtuve mi primer y único premio. Solo hice primer gran viaje. Solo elegí dejar mi pueblo y huir de casa. Solo decidí entrar a la ruleta rusa y solo estuve también cuando grité y nadie escuchó; pese a ello nunca me acostumbré, ¿por qué? La respuesta me la dio Balzac: “la resignación es un suicidio cotidiano”, y yo ¡quiero vivir!

martes, 15 de julio de 2008

¡No, imposible, no puedo creerlo!

En el pueblo donde vivo muchos jóvenes han desaparecido, dicen que al regresar de la mina, a media noche, una mujer se les aparece y los encanta; que tiene una belleza tal que quien logra escapar de ella pasa ocho días sin poder dormir al quedar perplejos ante su perfección, me dijo un joven campesino ¡No, imposible, no puedo creerlo” pensé.

Al pasar los días fue tanta su insistencia sobre el tema que lo acompañé a aquel norteño pueblo. Esperamos la llegada de la media noche, me enseñó el sendero y me encaminé solo por el oscuro camino; de pronto sentí una gran luz que iluminaba todo el trayecto, los perros ladraban y un gran número de aves rondaba alrededor mio, pese al miedo poco a poco me seguí acercando, sentía cómo mi corazón agitaba su latido y al ver esa imagen sólo alcance a decir: ¡No, Imposible, no puedo creerlo!

Era una mujer joven, alta, delgada, de cabello largo, grandes ojos y rojos y carnosos labios que sólo se abrieron para decirme, ¡te estaba esperando! Y de inmediato pensé ¡no, imposible, no puedo creerlo!

Ella, extendió sus brazos y pude apreciar su perfecta silueta a través de su transparente bata blanca, no pude negarme, ¿quién podía hacerlo? Me fui acercando, la tomé de la cintura y sentí algo extraño, justo a milímetros de rozar sus labios miré directamente a sus ojos y pude verla ¡La Muerte! Recordé de la advertencia del joven campesino y dije aterrado ¡No, imposible, no puedo creerlo!,

Un frío aire sentí en todo el cuerpo, empecé a correr en esa oscura noche entre matorrales, seguido por una jauría de perros que feroces querían alcanzarme. En medio de la desesperación las piernas me traicionaron y caí de rodillas mientras las palmas de las manos se arrastraban entre ese áspero polvo. De inmediato sentí un fuerte apretón en el brazo derecho y escuché una voz que en primera instancia parecía lejana, para después claramente decir: Julio, levántate, ya son las siete, tienes que ir a trabajar. Sudoroso, agitado, alcancé sentarme en la cama, las manos taparon mi cara, respiré profundamente y solo alcancé a exclamar ¡No, imposible, no puedo creerlo!

jueves, 10 de julio de 2008

“La escafandra y la mariposa”

¿Qué es más fuerte la prisión del cuerpo o el de la mente?

Ahora tengo la impresión que mi vida ha sido una serie de pequeños fracasos, las mujeres que no supe amar, no soporto miradas que no pude atrapar, los instantes de felicidad que dejé pasar. Sabía el resultado de la carrera pero era incapaz de apostar por el ganador. ¿Estaba ciego y sordo o sólo la cruda luz del desastre me hace ver mi verdadera naturaleza?


Es la pregunta del protagonista de la película francesa titulada originalmente “La escafandra y la mariposa”, y surge cuando ya es víctima del Síndrome del Cautiverio, una enfermedad tan rara que no tiene cura ni tratamiento específico, algo que a otro no le hubiese dado margen de maniobra pero que al protagonista no lo limita, en los hechos demostró que cuando se tiene imaginación y memoria se puede gozar de la libertad.


Una película dura pero sin caer en lloriqueos donde el protagonista no se pierde en la fatalidad, sino se “desenvuelve” pleno, "sano", con un peculiar sentido del humor y una enriquecedora vida interna que impone su condición. Difícil porque una persona con sus facultades mentales intactas pero que no puede mover ninguna parte del cuerpo, ni siquiera deglutir, hablar, emitir sonidos fonéticos, nada a excepción de su ojo izquierdo y parpadear. Así es como se atreve a tomar el riesgo de comunicarse y escribir un libro titulado precisamente “La escafandra y la mariposa”.

Algunos preguntaran que es la escafandra, es aquel traje antiguo de buzos, con casco redondo perfectamente cerrado y un cristal frente a la cara y orificios que permite el paso del aire a través de tubos, parecido a un traje de astronauta, ese tipo de trajes son extremadamente pesados, es muy extenuante andar con él, más aparte la presión del agua estando a una profundidad de 200 metros. Quienes alguna vez lo portaron coinciden en calificarlo en una especie de encierro, agobiante y que daba origen a la claustrofobia ante el temor de no poder comunicarte con nadie, sentirse desolado y en medio de la nada.


Buena parte de la película, dirigida por Julian Schnabel, es vista a través del ojo izquierdo del protagonista, Bauby, quien fuera el director de la revista Elle en París, por lo que algunos pueden experimentar cierto agobio, angustia o desesperación, al menos eso parece ser buscaba el director. En mi caso lo logró.

Aunque nunca llegué a tal extremo, tras un accidente pasé poco más de doce semanas en sillas de ruedas y efectivamente las horas se te hacen días, los días semanas y las semanas meses. Escuchas las voces que te quieren animar y solo piensa en el momento en que deben callar. A pesar de contar con la palabra, mis movimientos eran prácticamente nulos, vuelves a depender de los otros para ducharte, para hacer tus necesidades básicas, no era capaz ni de extender plenamente uno de los brazos para alcanzar un vaso de agua y justo ahí es cuando entiendes plenamente el significado de palabras dignidad y libertad.

La película titulada en nuestro país “El Llanto de la mariposa” es una pieza esplendida que no debes perderte, esta basada en una experiencia verdadera, en el libro escrito por el propio protagonista de los hechos y que con su postura nos demuestra el linde del cuerpo, pero también el poder y las posibilidades de la mente.

Jean-Dominique Bauby tenía 43 años, era redactor en jefe de la revista Elle , en París, y conservaba intactas sus facultades mentales

miércoles, 9 de julio de 2008

Mexicanos, intolerantes y racistas

Uno de los grandes lastres de la sociedad mexicana ha sido la discriminación hacia nuestros compatriotas, ya sea de manera velada o totalmente abierta. El mérito del EXLN fue y es recordar a los mexicanos su racismo, ya que precisamente los indígenas son quienes más sufren estos actos. Es evidente el maltrato que reciben en un banco, en un centro comercial o en una oficina gubernamental, por el simple hecho de no ser como los demás o por lo menos como la mayoría, por no contar con el estereotipo impuesto por los medios de comunicación, es decir, personas de tipo nórdico.
Otro grupo de mexicanos víctimas de la discriminación son las personas discapacitadas, pero hay una lista interminable de grupos discriminados por su aspecto físico, preferencia sexual, condición biológica, por alguna enfermedad, incluso me atrevo a decir que todos en algún momento hemos sido discriminados.

Se ha hecho un gran esfuerzo, sin embargo resulta insuficiente, ya que las leyes que hablan por la No Discriminación no bastan, pues dejan algunos puntos en el aire.

No es necesario ir muy lejos, con abrir el periódico y buscar en anuncios clasificados se da uno cuenta que la gran mayoría de las empresas solicitan personas de 18 a 25 años, con excelente presentación y egresadas de tal o cual escuela, esto representa una abierta discriminación para quienes no cuentan con tales características, por lo que personas mayores de 25, de aspecto robusto, morenos, chaparros o egresados de una escuela modesta, ni por asomo deben molestarse en presentar solicitud alguna.

En fin, la discriminación nos alcanza de una forma u otra a todos. Estamos en el siglo XXI es hora de que todos entendamos que estamos en el mismo barco y que a nadie debemos discriminar por su aspecto, edad, ideología, preferencia sexual o circunstancia de vida, pues en la fortaleza o debilidad de los demás esta implícita la nuestra.


lunes, 7 de julio de 2008

París, una mirada a la melancolía (Hace un año atrás. 070707)

C’est le temp, C’est le temp

París, Francia. 70707. Totalmente desparramado sobre el césped del Campo Marte abro los ojos lentamente, con el conocimiento de lo que me encontraré, visualizo la majestuosidad de la Torre Eiffel, el símbolo más característico de París, con una aparente fragilidad pero con 320 metros de altura, sus más de 10 mil toneladas de acero que la mantienen de pie, y no dejo de pensar en la ironía: fue creada para luego ser destruida.

Más de cien años y sigue justo ahí, observando la historia. Miro el reloj y caigo en cuenta de que es el día siete, del mes siete, del año 2007 y son justo las siete, las siete de la noche. El sol está en su mejor momento, cientos de personas caminan, corren o simplemente descansan sobre el gran campo abierto observando a la maravilla realizada por el hombre, la misma que ha visto pasar el tiempo y se ha reído de él.

Mirar la Torre Eiffel es pensar justo en el tiempo, el que todo lo consume, el que a muchos destruye y a otros exalta. Ya lo dijo Schopenhauer: las personas vulgares no piensan sino en dejar correr el tiempo; los que poseen algún talento, procuran hacerlo útil. Pero fue más contundente Voltaire: el tiempo es justiciero y pone las cosas en sitio.

Caminar por Paris, observar sus calles y sus esplendidas construcciones no deja de asombrar ante cada obra de arte con la que te tropiezas, es pensar en tantos personajes, en tanta historia, en tanta belleza. Desde Juana de Arco, Felipe el hermoso, Napoleón, Charles de Gaulle; hasta Hitler que se enamoró de esta ciudad, por lo que siempre la respetó. Es imaginar como se dio pie a las historias que desde aquí han surgido como los Miserables o Las Flores del Mal. C´est le temp, c´est le temp.

Veo parejas de todas las edades tomados de la mano, charlando o simplemente disfrutando de ese momento que no se repetirá. Observo a unos ancianos que, como colegiales, comen sobre el césped cruzando picaras miradas y me llega a la mente una plática que dio Savater en San Lorenzo, El Escorial, denominada “una mirada a la melancolía”, donde el escritor español no anduvo con cuentos al calificarse como melancólico con la convicción de que “no habrá un mañana”.

En la mesa el seminario que Savater compartió con el también escritor Andrés Trapiello, se debatió sobre “la condición humana por excelencia”: la melancolía. Concepto que pasó de simbolizar la grandeza de los héroes y los sabios en Grecia al pecado de la Edad Media, para concluir y derivar en simple “depresión” hoy en día. Es por ello que cuando el filosofo aseguró que no habrá un mañana, el organizador del seminario, Javier Murgueza lo interrumpió: ¿demasiado pesimista quizás? a lo que de inmediato encontró respuesta “tal vez, pero está claro que la vida no es eterna y que cada día nos da señales de su putrefacción, su deterioro. Basta mirarnos a un espejo”.

Los que saben dicen que la depresión se da sobre todo en las grandes ciudades, como Paris, palabra en que ha derivado algo que tiene un precedente ilustre en la historia del pensamiento: la melancolía. Y es que, cómo explicaron, esta no siempre ha sido vista como algo pernicioso que hay que eliminar. Aristóteles reconoció en ella una fuente de la grandeza de los héroes, sabios y poetas. En el Renacimiento y el Romanticismo se subrayó también el lado creativo de la melancolía, mientras que la edad Media la condenó como pecado y el Barroco la convirtió no en rasgo epocal, sino existencial.

Cada momento histórico resalta, por tanto, el rostro positivo y negativo de la melancolía, la vincula a ciertas actividades e incluso la masculiniza o feminiza. Sin duda, es un concepto que se ha alumbrado o ensombrecido. Algo con un origen tan noble hoy ha derivado en una vulgar depresión. Es considerada una enfermedad y debemos atacarla, utilizar fármacos para adaptarse al entorno, a la realidad existente y establecida. Constantemente ha sido tema de debates filosóficos, sociológicos, psiquiátricos, históricos, estéticos, e incluso poéticos, y ha habido pensadores como el clérigo inglés Robert Burton que han dicho “si es que hay un infierno en la tierra, debe estar en el corazón del hombre melancólico”.

Estar en una esplendida ciudad y sentirse melancólico suena hasta ridículo, pero París tiene algo que te da momentos mágicos. Tiene razón Flaubert: “La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora”. ¿cómo más se puede definir un sentimiento inexplicable? No dejo de pensar en la plática de Savater, quien insistió en la idea constante de la pérdida de la juventud ligada al concepto de la melancolía. “Seguimos apegados a los hábitos de la juventud porque somos unos hipócritas ilusos la mayoría de las veces”.

El filosofo, quien citó no sólo a Flaubert sino también a Borges y a Freud, coincidió con todos ellos. “El deseo insatisfecho de inmortalidad es lo que nos lleva a ella”; mientras que el escritor Andrés Trapiello concluyó de las tres claves de cualquier melancolía que se precie: “Amor, muerte y tiempo”. Las mismas que había evocado Savater pocas horas antes.

Y es que vivir en el para muchos tan esperado día siete del mes siete del año 2007, en un ciudad con tanta historia, con tantos personajes, con tantas vidas, te lleva inevitablemente en pensar en el tiempo y es cuando te sorprende la melancolía, pero no aquella intensa y destructiva, no, sino aquella nostálgica y suave, si, aquella que te lleva a recuerdos como cuando tu padre te enseñó a caminar y que ese andar también tiene final, volver a pensar que a veces es momento de regresar. Aquella melancolía que te apuñala por la espalda, pero de manera tan sutil que sólo caes en cuenta cuando sientes el tibio correr de la sangre que como lágrimas cae a gotas.

Giro para rodar sobre el césped y quedar nuevamente boca arriba, acostado sobre Paris, con los brazos abiertos, desparramado sobre el Campo Marte, de nuevo levanto la mirada lentamente para ver la Torre Eiffel, una lágrima se libera porque descubro que la melancolía que verdaderamente me lastima es la del porvenir. Tiene razón el maestro Sabines: “¿es que hacemos las cosas sólo para recordarlas? ¿Es que vivimos sólo para tener memoria de nuestra vida? Porque sucede que hasta la esperanza es memoria y que el deseo es el recuerdo de lo que ha de venir”. Es el tiempo, es el tiempo, el mismo que se carcajea mientras corremos desesperados a sabiendas que nos alcanzará. Es el tiempo, es Paris, el asentamiento romano, su fundación, revolución y liberación, son los miserables, Louis Braille, Simona de Beauvoir, Edith Piaf, Jean-Paul Sartre o quizás simplemente se trate de la llama de la libertad.

domingo, 6 de julio de 2008

En Tabasco

Foto: Huitzil Pedero

En Tabasco,
Con tanto azul y verde,
Se llenan de esperanza las pupilas
Y se tornan los usueños infantiles.

En Tabasco, nace el verde a flor de agua,
Se encarama travieso a la ribera
Con la gracia pueril del camalote,
Y hay un un verde parlante en las vetustas ceibas:
(las ceibas son los clubes donde hacen sus tertulias los pericos)

Tiene Tabasco:
Burdeles de manglar
Para las orgías de los lagartos
Terrazas de acahual
Para el baño de sol de las iguana;
Y en la modesta alberca de los patos
Se escucha la orquesta de las ranas…

En Tabasco, si el cielo destruye las cosechas,
Abre el rio su caudal
De peces y de conchas,
Y se aleja frustrada la miseria.

Yo prefiero a Tabasco…
Porque si he de morir alguna vez,
Prefiero sea ahogado
Y no de sed.

Fragmento del poema “En Tabasco” de Ángel Suárez


lunes, 30 de junio de 2008

Conclusiones de mi vida

Si saco las conclusiones de mi vida, creo que todo o casi todo irá mejor, si recorro las historias ya vividas, siento cerca la presencia de mi Dios. Si recuerdo cada beso, cada abrazo y las manos que me brindan su calor, las mujeres que por mi cuerpo pasaron y la novia a quien le entregué mi canción…Si la muerte es el final de este camino agradezco tener lleno el corazón y si puedo sentir que nada he perdido cada recuerdo estará lleno de amor.

Así lo escribió el argentino Alejandro Lerner en su entrañable "conclusiones de mi vida" y es que efectivamente 'confieso que he vivido', he gozado y disfrutado cada momento que me han regalado. Me siento 'espléndidamente pleno', al final del día creo que no soy tan mala persona como me gustaría, si han quedado cosas pendientes pero no ha quedado de mí.

¿Qué coño hago solo nuevamente en una tarde de domingo? nada, si efectivamente nada, pero ¿qué es nada? Eso, no hacer nada, no tomar decisión, no asumir posturas, no hablar, no observar, no opinar, si acaso respirar porque inevitablemente así tiene que ser y qué siento: nada. Si, tal como lo dice su definición es un no ser, o carencia absoluta de todo ser. Que es el ser sino la existencia o la pertenencia y me doy cuenta que yo solo me pertenezco a mi ¡Que bueno!

Es tan cómodo estar sumergido en la nada. Me he pasado tanto tiempo tomando decisiones, asumiendo posturas, hablando, observando y opinando que lejos de lo que algunos puedan pensar que es algo doloroso, es una sensación absoluta de' ausentismo presencial' donde desde fuera de observas y te das cuentas de lo que eres, de tu origen y tu destino, no existe ni pena ni congoja.

Envuelto solo por mi olor, la limpieza de mis pisos y paredes me da –por primera vez en mi vida- ganas de tomarme fotos solo. Rodeado de mis cosas. De mi futón, de los tres bancos de la barra de 'mi bar', de mi pared roja que me recuerda aún estoy vivo y de los cuadros de Dalí, aquél genio que tan bien me cae. Todos objetos materiales ¿y las personas? No sé, ya tiene un par de días que no las veo. Se han olvidado de mí, y yo, hasta que escribo esto, me doy cuenta ¡Que curioso!

Pero no es algo patético, para nada porque no muevo ni agito ánimos vehementes, ni mucho menos desde fuera percibo dolor, tristeza ni melancolía, simplemente siento nada. Me rió de quienes me envidian –afortunadamente despierto a veces ese sentimiento en otros - al final ellos tienen alguien que seguro los necesita y yo sigo aquí solo, en esta hermosa soledad que tanto disfruto y que tan cara pagaré.

Rodeado por mi nuevo librero, unos quesos rancios, unas botellas de vino sin abrir y un par de tenis azules que solo me he puesto en alguna ocasión, siento mezcla de blanco y negro, si, gris.


Como si fuera la persona que nunca existió,
como alguien que fue perdiendo
fuerza
entusiasmo
voluntad.

Sí puedo hacer tanto
porqué no hago n
a
d
a
.
.
Auh…

viernes, 27 de junio de 2008

¿...fue un sueño?

Cansado caigo, mientras me desparramo sobre el futón donde a veces sueño. Embriagado de hastío y empapado de la monotonía que por temporadas me invade, cierro los ojos y me desplomo dentro de un profundo y largo túnel, mientras escucho a lo lejos el concierto de Aranjuez, que me lleva a este hermoso campo lleno de verdes y hermosos pastizales, una dulce voz grita mi nombre, como quien me necesita, me dirijo hacía la pequeña cabaña rodeada de jardines.

Abro mi paso entre esa nube blanca de pequeñas flores y a lo lejos veo un par de niños que proyectan su alegría mientras corren libremente junto a su perro. Entro a la cocina y ahí esta ella, parece perfecta, me da la espaldas mientras condimenta algo de olor exquisito, cuando lentamente voltea para, por fin, descubrir su rostro, despierto abruptamente…¿por qué se fue ese sueño? me respondo -en mis intensos debates internos- quizás soy incapacitado en asuntos del amor.

Me saltan las palabras de aquel poeta que al hablar del “lado oscuro del corazón” dijo: "es muy difícil, el amor. Cómo amar sin poseer. Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire. Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio".

"Casi siempre el error que cometemos es pensar sólo en lo que nos pasa a nosotros. Nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos. Y esa contradicción suele ser trágica. Es el error más común que cometemos todos: querer que el otro sea como queremos que sea y no como es y cuando nos damos cuenta del error a veces es demasiado tarde".