martes, 26 de agosto de 2008

A la mierda

¡Que se vayan a la mierda! gritó Marifer al ver de lejos a su pequeño pueblo donde había crecido. Lo hizo desde lo más alto del cerro por el que atravesaba el camino que la llevaba tras sus sueños.

Harta de que en su pueblo todos se convirtieran instantáneamente en santos al morir, donde siempre todos decían que estaba bien cuando se les preguntaba, sin excepción consideraban que todas las opiniones eran respetables, y perdonaban que fueras lo que fueras nada más que no lo parecieras. Ella decidió, al amanecer, huir y no regresar jamás.

Cansada de tantos convencionalismos, puras frases hechas y rostros ocultos, donde todos tenían la mejor solución para resolver vidas ajenas aunque la propia fuera un desastre, Marifer decidió llegar hasta un lugar donde todos aceptaran sus errores, admitieran que sí existe la palabra arrepentimiento es porque se aplica, y donde una persona vale por lo que aspira y no por lo que es. Ha pasado mucho tiempo pero ella sigue buscando, tiene fe en que algún día lo encontrará. Por el momento seguirá las reglas.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Él lo sabe...

A veces siento que la vida es muy generosa conmigo, pero no es algo fortuito y Dios lo sabe, fue él quien se llevó a mis padres. En ocasiones se siente incomodo y busca así limpiar sus culpas. No es que sus padres no fueran buenos pero los mios...eran mejores. Sobre todo mi madre. Él lo sabe.

miércoles, 23 de julio de 2008

Lisboa, Portugal

Barrio de Belén. Ni lisboeta, ni poeta, solo un peatón

lunes, 21 de julio de 2008

Esa tarde de domingo disfruté como nunca la comida con amigos. Platicamos, platicamos y platicamos. Ellos se veían plenos, se percibían seguros y se sentían contentos. Conforme pasaban las horas las risas continuaban, yo sentado a la cabeza de la mesa y ellos alrededor, no era por orden de importancia, sino que no hacia pareja con nadie por lo que mi aislamiento no provocaba ninguna interrupción entre los equipos presentes.

Al querer salir de restaurante, la lluvia se soltó, de pronto vi como uno de mis amigos de inmediato abrazo a su novia y corrió a su carro, el otro también alzó su brazo y lo pasó a su pareja, por imitación alcé también mi brazo, al darme cuenta que no tenía a nadie me pregunté el porqué, de repente recordé a Carlos Pellicer cuando escribió: “las palabras emigran y en la huida las plurales abandonan las eses”.

Para alguien solo, soberbio, en ocasiones salvaje y un poco sinvergüenza, a vece seguidor de Schopenhauher (para el conocimiento de las cosas solo existe la conciencia) es bueno recordar que solo vine al mundo. Solo corrí de niño. Solo entré por primera vez a la escuela. Solo estudié para mis exámenes. Solo pasé mi adolescencia. Solo fumé mi primer cigarro. Solo toqué varias puertas. Solo estuve cuando obtuve mi primer y único premio. Solo hice primer gran viaje. Solo elegí dejar mi pueblo y huir de casa. Solo decidí entrar a la ruleta rusa y solo estuve también cuando grité y nadie escuchó; pese a ello nunca me acostumbré, ¿por qué? La respuesta me la dio Balzac: “la resignación es un suicidio cotidiano”, y yo ¡quiero vivir!

martes, 15 de julio de 2008

¡No, imposible, no puedo creerlo!

En el pueblo donde vivo muchos jóvenes han desaparecido, dicen que al regresar de la mina, a media noche, una mujer se les aparece y los encanta; que tiene una belleza tal que quien logra escapar de ella pasa ocho días sin poder dormir al quedar perplejos ante su perfección, me dijo un joven campesino ¡No, imposible, no puedo creerlo” pensé.

Al pasar los días fue tanta su insistencia sobre el tema que lo acompañé a aquel norteño pueblo. Esperamos la llegada de la media noche, me enseñó el sendero y me encaminé solo por el oscuro camino; de pronto sentí una gran luz que iluminaba todo el trayecto, los perros ladraban y un gran número de aves rondaba alrededor mio, pese al miedo poco a poco me seguí acercando, sentía cómo mi corazón agitaba su latido y al ver esa imagen sólo alcance a decir: ¡No, Imposible, no puedo creerlo!

Era una mujer joven, alta, delgada, de cabello largo, grandes ojos y rojos y carnosos labios que sólo se abrieron para decirme, ¡te estaba esperando! Y de inmediato pensé ¡no, imposible, no puedo creerlo!

Ella, extendió sus brazos y pude apreciar su perfecta silueta a través de su transparente bata blanca, no pude negarme, ¿quién podía hacerlo? Me fui acercando, la tomé de la cintura y sentí algo extraño, justo a milímetros de rozar sus labios miré directamente a sus ojos y pude verla ¡La Muerte! Recordé de la advertencia del joven campesino y dije aterrado ¡No, imposible, no puedo creerlo!,

Un frío aire sentí en todo el cuerpo, empecé a correr en esa oscura noche entre matorrales, seguido por una jauría de perros que feroces querían alcanzarme. En medio de la desesperación las piernas me traicionaron y caí de rodillas mientras las palmas de las manos se arrastraban entre ese áspero polvo. De inmediato sentí un fuerte apretón en el brazo derecho y escuché una voz que en primera instancia parecía lejana, para después claramente decir: Julio, levántate, ya son las siete, tienes que ir a trabajar. Sudoroso, agitado, alcancé sentarme en la cama, las manos taparon mi cara, respiré profundamente y solo alcancé a exclamar ¡No, imposible, no puedo creerlo!

jueves, 10 de julio de 2008

“La escafandra y la mariposa”

¿Qué es más fuerte la prisión del cuerpo o el de la mente?

Ahora tengo la impresión que mi vida ha sido una serie de pequeños fracasos, las mujeres que no supe amar, no soporto miradas que no pude atrapar, los instantes de felicidad que dejé pasar. Sabía el resultado de la carrera pero era incapaz de apostar por el ganador. ¿Estaba ciego y sordo o sólo la cruda luz del desastre me hace ver mi verdadera naturaleza?


Es la pregunta del protagonista de la película francesa titulada originalmente “La escafandra y la mariposa”, y surge cuando ya es víctima del Síndrome del Cautiverio, una enfermedad tan rara que no tiene cura ni tratamiento específico, algo que a otro no le hubiese dado margen de maniobra pero que al protagonista no lo limita, en los hechos demostró que cuando se tiene imaginación y memoria se puede gozar de la libertad.


Una película dura pero sin caer en lloriqueos donde el protagonista no se pierde en la fatalidad, sino se “desenvuelve” pleno, "sano", con un peculiar sentido del humor y una enriquecedora vida interna que impone su condición. Difícil porque una persona con sus facultades mentales intactas pero que no puede mover ninguna parte del cuerpo, ni siquiera deglutir, hablar, emitir sonidos fonéticos, nada a excepción de su ojo izquierdo y parpadear. Así es como se atreve a tomar el riesgo de comunicarse y escribir un libro titulado precisamente “La escafandra y la mariposa”.

Algunos preguntaran que es la escafandra, es aquel traje antiguo de buzos, con casco redondo perfectamente cerrado y un cristal frente a la cara y orificios que permite el paso del aire a través de tubos, parecido a un traje de astronauta, ese tipo de trajes son extremadamente pesados, es muy extenuante andar con él, más aparte la presión del agua estando a una profundidad de 200 metros. Quienes alguna vez lo portaron coinciden en calificarlo en una especie de encierro, agobiante y que daba origen a la claustrofobia ante el temor de no poder comunicarte con nadie, sentirse desolado y en medio de la nada.


Buena parte de la película, dirigida por Julian Schnabel, es vista a través del ojo izquierdo del protagonista, Bauby, quien fuera el director de la revista Elle en París, por lo que algunos pueden experimentar cierto agobio, angustia o desesperación, al menos eso parece ser buscaba el director. En mi caso lo logró.

Aunque nunca llegué a tal extremo, tras un accidente pasé poco más de doce semanas en sillas de ruedas y efectivamente las horas se te hacen días, los días semanas y las semanas meses. Escuchas las voces que te quieren animar y solo piensa en el momento en que deben callar. A pesar de contar con la palabra, mis movimientos eran prácticamente nulos, vuelves a depender de los otros para ducharte, para hacer tus necesidades básicas, no era capaz ni de extender plenamente uno de los brazos para alcanzar un vaso de agua y justo ahí es cuando entiendes plenamente el significado de palabras dignidad y libertad.

La película titulada en nuestro país “El Llanto de la mariposa” es una pieza esplendida que no debes perderte, esta basada en una experiencia verdadera, en el libro escrito por el propio protagonista de los hechos y que con su postura nos demuestra el linde del cuerpo, pero también el poder y las posibilidades de la mente.

Jean-Dominique Bauby tenía 43 años, era redactor en jefe de la revista Elle , en París, y conservaba intactas sus facultades mentales

miércoles, 9 de julio de 2008

Mexicanos, intolerantes y racistas

Uno de los grandes lastres de la sociedad mexicana ha sido la discriminación hacia nuestros compatriotas, ya sea de manera velada o totalmente abierta. El mérito del EXLN fue y es recordar a los mexicanos su racismo, ya que precisamente los indígenas son quienes más sufren estos actos. Es evidente el maltrato que reciben en un banco, en un centro comercial o en una oficina gubernamental, por el simple hecho de no ser como los demás o por lo menos como la mayoría, por no contar con el estereotipo impuesto por los medios de comunicación, es decir, personas de tipo nórdico.
Otro grupo de mexicanos víctimas de la discriminación son las personas discapacitadas, pero hay una lista interminable de grupos discriminados por su aspecto físico, preferencia sexual, condición biológica, por alguna enfermedad, incluso me atrevo a decir que todos en algún momento hemos sido discriminados.

Se ha hecho un gran esfuerzo, sin embargo resulta insuficiente, ya que las leyes que hablan por la No Discriminación no bastan, pues dejan algunos puntos en el aire.

No es necesario ir muy lejos, con abrir el periódico y buscar en anuncios clasificados se da uno cuenta que la gran mayoría de las empresas solicitan personas de 18 a 25 años, con excelente presentación y egresadas de tal o cual escuela, esto representa una abierta discriminación para quienes no cuentan con tales características, por lo que personas mayores de 25, de aspecto robusto, morenos, chaparros o egresados de una escuela modesta, ni por asomo deben molestarse en presentar solicitud alguna.

En fin, la discriminación nos alcanza de una forma u otra a todos. Estamos en el siglo XXI es hora de que todos entendamos que estamos en el mismo barco y que a nadie debemos discriminar por su aspecto, edad, ideología, preferencia sexual o circunstancia de vida, pues en la fortaleza o debilidad de los demás esta implícita la nuestra.


lunes, 7 de julio de 2008

París, una mirada a la melancolía (Hace un año atrás. 070707)

C’est le temp, C’est le temp

París, Francia. 70707. Totalmente desparramado sobre el césped del Campo Marte abro los ojos lentamente, con el conocimiento de lo que me encontraré, visualizo la majestuosidad de la Torre Eiffel, el símbolo más característico de París, con una aparente fragilidad pero con 320 metros de altura, sus más de 10 mil toneladas de acero que la mantienen de pie, y no dejo de pensar en la ironía: fue creada para luego ser destruida.

Más de cien años y sigue justo ahí, observando la historia. Miro el reloj y caigo en cuenta de que es el día siete, del mes siete, del año 2007 y son justo las siete, las siete de la noche. El sol está en su mejor momento, cientos de personas caminan, corren o simplemente descansan sobre el gran campo abierto observando a la maravilla realizada por el hombre, la misma que ha visto pasar el tiempo y se ha reído de él.

Mirar la Torre Eiffel es pensar justo en el tiempo, el que todo lo consume, el que a muchos destruye y a otros exalta. Ya lo dijo Schopenhauer: las personas vulgares no piensan sino en dejar correr el tiempo; los que poseen algún talento, procuran hacerlo útil. Pero fue más contundente Voltaire: el tiempo es justiciero y pone las cosas en sitio.

Caminar por Paris, observar sus calles y sus esplendidas construcciones no deja de asombrar ante cada obra de arte con la que te tropiezas, es pensar en tantos personajes, en tanta historia, en tanta belleza. Desde Juana de Arco, Felipe el hermoso, Napoleón, Charles de Gaulle; hasta Hitler que se enamoró de esta ciudad, por lo que siempre la respetó. Es imaginar como se dio pie a las historias que desde aquí han surgido como los Miserables o Las Flores del Mal. C´est le temp, c´est le temp.

Veo parejas de todas las edades tomados de la mano, charlando o simplemente disfrutando de ese momento que no se repetirá. Observo a unos ancianos que, como colegiales, comen sobre el césped cruzando picaras miradas y me llega a la mente una plática que dio Savater en San Lorenzo, El Escorial, denominada “una mirada a la melancolía”, donde el escritor español no anduvo con cuentos al calificarse como melancólico con la convicción de que “no habrá un mañana”.

En la mesa el seminario que Savater compartió con el también escritor Andrés Trapiello, se debatió sobre “la condición humana por excelencia”: la melancolía. Concepto que pasó de simbolizar la grandeza de los héroes y los sabios en Grecia al pecado de la Edad Media, para concluir y derivar en simple “depresión” hoy en día. Es por ello que cuando el filosofo aseguró que no habrá un mañana, el organizador del seminario, Javier Murgueza lo interrumpió: ¿demasiado pesimista quizás? a lo que de inmediato encontró respuesta “tal vez, pero está claro que la vida no es eterna y que cada día nos da señales de su putrefacción, su deterioro. Basta mirarnos a un espejo”.

Los que saben dicen que la depresión se da sobre todo en las grandes ciudades, como Paris, palabra en que ha derivado algo que tiene un precedente ilustre en la historia del pensamiento: la melancolía. Y es que, cómo explicaron, esta no siempre ha sido vista como algo pernicioso que hay que eliminar. Aristóteles reconoció en ella una fuente de la grandeza de los héroes, sabios y poetas. En el Renacimiento y el Romanticismo se subrayó también el lado creativo de la melancolía, mientras que la edad Media la condenó como pecado y el Barroco la convirtió no en rasgo epocal, sino existencial.

Cada momento histórico resalta, por tanto, el rostro positivo y negativo de la melancolía, la vincula a ciertas actividades e incluso la masculiniza o feminiza. Sin duda, es un concepto que se ha alumbrado o ensombrecido. Algo con un origen tan noble hoy ha derivado en una vulgar depresión. Es considerada una enfermedad y debemos atacarla, utilizar fármacos para adaptarse al entorno, a la realidad existente y establecida. Constantemente ha sido tema de debates filosóficos, sociológicos, psiquiátricos, históricos, estéticos, e incluso poéticos, y ha habido pensadores como el clérigo inglés Robert Burton que han dicho “si es que hay un infierno en la tierra, debe estar en el corazón del hombre melancólico”.

Estar en una esplendida ciudad y sentirse melancólico suena hasta ridículo, pero París tiene algo que te da momentos mágicos. Tiene razón Flaubert: “La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora”. ¿cómo más se puede definir un sentimiento inexplicable? No dejo de pensar en la plática de Savater, quien insistió en la idea constante de la pérdida de la juventud ligada al concepto de la melancolía. “Seguimos apegados a los hábitos de la juventud porque somos unos hipócritas ilusos la mayoría de las veces”.

El filosofo, quien citó no sólo a Flaubert sino también a Borges y a Freud, coincidió con todos ellos. “El deseo insatisfecho de inmortalidad es lo que nos lleva a ella”; mientras que el escritor Andrés Trapiello concluyó de las tres claves de cualquier melancolía que se precie: “Amor, muerte y tiempo”. Las mismas que había evocado Savater pocas horas antes.

Y es que vivir en el para muchos tan esperado día siete del mes siete del año 2007, en un ciudad con tanta historia, con tantos personajes, con tantas vidas, te lleva inevitablemente en pensar en el tiempo y es cuando te sorprende la melancolía, pero no aquella intensa y destructiva, no, sino aquella nostálgica y suave, si, aquella que te lleva a recuerdos como cuando tu padre te enseñó a caminar y que ese andar también tiene final, volver a pensar que a veces es momento de regresar. Aquella melancolía que te apuñala por la espalda, pero de manera tan sutil que sólo caes en cuenta cuando sientes el tibio correr de la sangre que como lágrimas cae a gotas.

Giro para rodar sobre el césped y quedar nuevamente boca arriba, acostado sobre Paris, con los brazos abiertos, desparramado sobre el Campo Marte, de nuevo levanto la mirada lentamente para ver la Torre Eiffel, una lágrima se libera porque descubro que la melancolía que verdaderamente me lastima es la del porvenir. Tiene razón el maestro Sabines: “¿es que hacemos las cosas sólo para recordarlas? ¿Es que vivimos sólo para tener memoria de nuestra vida? Porque sucede que hasta la esperanza es memoria y que el deseo es el recuerdo de lo que ha de venir”. Es el tiempo, es el tiempo, el mismo que se carcajea mientras corremos desesperados a sabiendas que nos alcanzará. Es el tiempo, es Paris, el asentamiento romano, su fundación, revolución y liberación, son los miserables, Louis Braille, Simona de Beauvoir, Edith Piaf, Jean-Paul Sartre o quizás simplemente se trate de la llama de la libertad.

domingo, 6 de julio de 2008

En Tabasco

Foto: Huitzil Pedero

En Tabasco,
Con tanto azul y verde,
Se llenan de esperanza las pupilas
Y se tornan los usueños infantiles.

En Tabasco, nace el verde a flor de agua,
Se encarama travieso a la ribera
Con la gracia pueril del camalote,
Y hay un un verde parlante en las vetustas ceibas:
(las ceibas son los clubes donde hacen sus tertulias los pericos)

Tiene Tabasco:
Burdeles de manglar
Para las orgías de los lagartos
Terrazas de acahual
Para el baño de sol de las iguana;
Y en la modesta alberca de los patos
Se escucha la orquesta de las ranas…

En Tabasco, si el cielo destruye las cosechas,
Abre el rio su caudal
De peces y de conchas,
Y se aleja frustrada la miseria.

Yo prefiero a Tabasco…
Porque si he de morir alguna vez,
Prefiero sea ahogado
Y no de sed.

Fragmento del poema “En Tabasco” de Ángel Suárez


lunes, 30 de junio de 2008

Conclusiones de mi vida

Si saco las conclusiones de mi vida, creo que todo o casi todo irá mejor, si recorro las historias ya vividas, siento cerca la presencia de mi Dios. Si recuerdo cada beso, cada abrazo y las manos que me brindan su calor, las mujeres que por mi cuerpo pasaron y la novia a quien le entregué mi canción…Si la muerte es el final de este camino agradezco tener lleno el corazón y si puedo sentir que nada he perdido cada recuerdo estará lleno de amor.

Así lo escribió el argentino Alejandro Lerner en su entrañable "conclusiones de mi vida" y es que efectivamente 'confieso que he vivido', he gozado y disfrutado cada momento que me han regalado. Me siento 'espléndidamente pleno', al final del día creo que no soy tan mala persona como me gustaría, si han quedado cosas pendientes pero no ha quedado de mí.

¿Qué coño hago solo nuevamente en una tarde de domingo? nada, si efectivamente nada, pero ¿qué es nada? Eso, no hacer nada, no tomar decisión, no asumir posturas, no hablar, no observar, no opinar, si acaso respirar porque inevitablemente así tiene que ser y qué siento: nada. Si, tal como lo dice su definición es un no ser, o carencia absoluta de todo ser. Que es el ser sino la existencia o la pertenencia y me doy cuenta que yo solo me pertenezco a mi ¡Que bueno!

Es tan cómodo estar sumergido en la nada. Me he pasado tanto tiempo tomando decisiones, asumiendo posturas, hablando, observando y opinando que lejos de lo que algunos puedan pensar que es algo doloroso, es una sensación absoluta de' ausentismo presencial' donde desde fuera de observas y te das cuentas de lo que eres, de tu origen y tu destino, no existe ni pena ni congoja.

Envuelto solo por mi olor, la limpieza de mis pisos y paredes me da –por primera vez en mi vida- ganas de tomarme fotos solo. Rodeado de mis cosas. De mi futón, de los tres bancos de la barra de 'mi bar', de mi pared roja que me recuerda aún estoy vivo y de los cuadros de Dalí, aquél genio que tan bien me cae. Todos objetos materiales ¿y las personas? No sé, ya tiene un par de días que no las veo. Se han olvidado de mí, y yo, hasta que escribo esto, me doy cuenta ¡Que curioso!

Pero no es algo patético, para nada porque no muevo ni agito ánimos vehementes, ni mucho menos desde fuera percibo dolor, tristeza ni melancolía, simplemente siento nada. Me rió de quienes me envidian –afortunadamente despierto a veces ese sentimiento en otros - al final ellos tienen alguien que seguro los necesita y yo sigo aquí solo, en esta hermosa soledad que tanto disfruto y que tan cara pagaré.

Rodeado por mi nuevo librero, unos quesos rancios, unas botellas de vino sin abrir y un par de tenis azules que solo me he puesto en alguna ocasión, siento mezcla de blanco y negro, si, gris.


Como si fuera la persona que nunca existió,
como alguien que fue perdiendo
fuerza
entusiasmo
voluntad.

Sí puedo hacer tanto
porqué no hago n
a
d
a
.
.
Auh…

viernes, 27 de junio de 2008

¿...fue un sueño?

Cansado caigo, mientras me desparramo sobre el futón donde a veces sueño. Embriagado de hastío y empapado de la monotonía que por temporadas me invade, cierro los ojos y me desplomo dentro de un profundo y largo túnel, mientras escucho a lo lejos el concierto de Aranjuez, que me lleva a este hermoso campo lleno de verdes y hermosos pastizales, una dulce voz grita mi nombre, como quien me necesita, me dirijo hacía la pequeña cabaña rodeada de jardines.

Abro mi paso entre esa nube blanca de pequeñas flores y a lo lejos veo un par de niños que proyectan su alegría mientras corren libremente junto a su perro. Entro a la cocina y ahí esta ella, parece perfecta, me da la espaldas mientras condimenta algo de olor exquisito, cuando lentamente voltea para, por fin, descubrir su rostro, despierto abruptamente…¿por qué se fue ese sueño? me respondo -en mis intensos debates internos- quizás soy incapacitado en asuntos del amor.

Me saltan las palabras de aquel poeta que al hablar del “lado oscuro del corazón” dijo: "es muy difícil, el amor. Cómo amar sin poseer. Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire. Amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida en tu vida, cómo amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio".

"Casi siempre el error que cometemos es pensar sólo en lo que nos pasa a nosotros. Nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos. Y esa contradicción suele ser trágica. Es el error más común que cometemos todos: querer que el otro sea como queremos que sea y no como es y cuando nos damos cuenta del error a veces es demasiado tarde".

martes, 17 de junio de 2008

Nostalgia

Ya se va aquella edad, ese viaje que jamás regresara. Milanes.

Recordar la niñez es arma de dos filos. Te alcanza la nostalgia y entiendes el significado de la felicidad o mueres un poco al comprender el origen de tu actual resultado. Un viaje tan peligroso como sutil. Un resultado espinoso o confortante. En ese viaje sin retorno que es la vida las imágenes van apareciendo una tras otra. Siempre ahí.

¡Platícame de tu niñez! Me sugirió Aída aquella tarde en medio de tremendo caos vial y las palabras fueron fluyendo con tanta facilidad que podía ver como las letras se enfilaban para integrar palabras, las palabras frases y las frases historias, todas juntas armaban un gran rompecabezas que algunos llaman recuerdos.

En momentos me rodeo un sentimiento que pensé había ya perdido, inspirado solo en el hombre, la ternura. De irme al recuerdo más remoto sentado bajo un frondoso framboyán y ante la ausencia de padres y hermanos yo permanecía sentado en medio de la oscuridad, sin quedarme claro si los esperaba o lo que no quería era entrar a mi casa. Tal vez fue origen de esas indomables ganas de salir corriendo al lugar más lejano cada vez que puedo.

En la niñez me enteré que los ‘ricos también lloran’ que los reyes magos no eran invisibles y quedé perplejo al tratar de entender a aquel padre de familia en el ‘castillo de la pureza’. Escuchaba que no era decente hablar de ‘Isela Vega’, además que ese entonces creía que Jacobo siempre decía la verdad y que Lolita era sumamente inteligente, pero algo dentro de mi no cuadraba. El tiempo me explicó el porqué.

Aquellos juegos por los campos verdes corriendo con los nietos de Ángela Magaña, con Benchi y con mis primos. Como olvidar los circos que se instalaban en ‘el campo’ enfrente de mi casa y los enigmáticos gitanos que instaban una gran pantalla de cine y a la que todo el pueblo acudía para no perderse la película en turno, sin duda, la platica de todo el mes. Esos gitanos a quienes tanto envidiaba por sus constantes viajes y ejercicio de libertad.

Esa satisfacción por sentarme horas en los árboles más altos, para esperar la llegada de mi madre del trabajo, para luego correr desesperadamente a sus brazos y apretarla tan fuerte como podía, me produce una emoción que aún siento a más de veinte años de no verla.

Aquella niñez tan mágica me hace tener presente que aquel niño jugaba, se enfrentaba, defendía y se imponía. Sin mentiras, sin formas, sin prejuicios, simplemente con la certeza que da el actuar por el instinto que fluye con libertad absoluta. Aquella sensación que hoy extraño y de la que hoy tengo nostalgia.

viernes, 13 de junio de 2008

Melancolía, misterio y muerte

Ruptura. Remedios Varo

Una fuerte explosión me despertó el domingo pasado. Mi susto fue tal que salté de la cama con tanta fuerza que me golpeé con la pared del otro extremo de la habitación. Escuché como cientos de cristales chocaban entre sí, caían y se deslizaban por el pozo de luz ubicado justo al centro del edificio en el que cada noche duermo.


Caminé rápidamente hacia la puerta y salí y bajé las escaleras hasta llegar a la calle. Nada, nadie. Sólo un silencio envolvía ese momento. Minutos después ascendieron unos vecinos y una voz femenina cuestionaba ¿Hay alguien ahí?, ¿Hay alguien? No hubo respuesta. En un par de minutos estábamos rodeados de ambulancias, bomberos y policías, ruido, luces y rumores.

¡Son las vecinas solteras!, ¡Las mayores!, ¡Las viejitas! dijo consternada una mujer. Se escuchaba que los policías forzaban la puerta, el fuego empezaba a devorar ese espacio y ni un susurro se percibía en su interior. Minutos después lograron abrir para encontrase a las dos damas ya sin vida. Una recostada en un mueble y la otra sentada con un libro entre sus manos. La imagen, dijeron, fue espeluznante. Habían muerto respirando ese fluido que tiende a expandirse indefinidamente y que se caracteriza por su pequeña densidad, como el aire.

A lo largo del día empezaron a correr los rumores. Fuga de gas, falla eléctrica o quizá escape voluntario. “Las señoritas”, como se referían a ellas eran reservadas, extrañas y sombrías. Nadie sabía mucho de ellas, a pesar de que llevaban años compartiendo paredes, bajo el mismo techo y bajo el mismo cielo. Simple ejemplo de una conducta urbana, citadina y a la que muchos llaman moderna.

La mayoría apuesta a que tomaron la decisión de interrumpir su vida. Aparentemente no tenían a nadie. Todavía ayer, jueves, trataban de localizar a un familiar. Todo apunta que terminaran en una fosa común. De ser cierta la teoría del suicidio ¿qué las habría llevado a tomar esa decisión? Después de darle tantas vueltas mientras intentaba ajustar mis ánimos y emociones para, finalmente, alcanzar el sueño me saltó un fragmento de un poema de mi admirada Rosario Castellanos, simplemente se aburrieron de “La jornada de la soltera”, ¿la recuerdas? Le robaré a la chiapaneca alguna porción de su pensamiento para que sepas a lo que me refiero:

“Da vergüenza estar sola. El día entero arde un rubor terrible en su mejilla (pero la otra mejilla esta eclipsada). La soltera se afana en quehacer de ceniza, en labores sin mérito y sin fruto; y a la hora en que los deudos se congregan alrededor del fuego, del relato, se escucha el alarido de una mujer que grita en un páramo inmenso en el que cada peña, cada tronco carcomidos de incendios, cada rama retorcida, es un juez, o es un testigo sin misericordia. De noche la soltera se tiende sobre el lecho de agonía. Brota su sudor de angustia a humedecer las sábanas y el vacío se puebla de diálogos y hombres inventados. Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda… (…) y sonríe ante un amanecer sin nadie”.

jueves, 12 de junio de 2008

¡ Agua de Tabasco vengo !

Foto: Huitzil Pedrero

Arde en Tabasco la vida

de tal suerte, que la muerte

vive por morir hendida,

de un gran hachazo de vida

que da sin querer la muerte.


Agua de Tabasco vengo

y agua de Tabasco voy.

De agua hermosa es mi abolengo;

y es por eso que aquí estoy

dichoso con lo que tengo.

Carlos Pellicer. El poeta de América.

sábado, 7 de junio de 2008

¡ La cagaste Gael !

Gael García Bernal trata de mantener firme a su mejor personaje, él mismo, pero el personaje se le cae cuando trata de invadir temas de los que no tiene ni puta idea. Surgió por allí un desplegado donde algunos “artistas” se manifiestan en contra de “La privatización de PEMEX” basándose en argumentos francamente frágiles, por no decir estúpidos.

En el programa Shalalá, Sabina Berman y Katia D´ Artigues, preguntaron a Gael sobre el tema y éste no fue capaz de expresar ni una sola oración completa (sujeto, verbo, predicado), su balbuceo fue tal que Sabina de plano le preguntó ¿qué no leíste lo que firmaste? Desafortunadamente este tipo de casos son recurrentes en nuestra farándula mexicana, muchos se asumen “de izquierda” y tratan de dar imágenes de intelectuales (¿verdad Paulina?) y al final solo quedan exhibidos tal como son, Rehenes de sus propias palabras.

Quizás Gael debería hacerle caso a una de “los abajo firmantes” que es Ana de la Reguera, quien en una entrevista invitó a la gente a informarse al respecto. No dudó en señalar: "El petróleo es de los mexicanos. Yo creo que los mexicanos tenemos muy mala memoria, en ocasiones pasadas, en otras privatizaciones ha sido un fracaso para todos, y un botín para muy pocos…Nosotros estamos luchando ahora por el futuro de nuestros hijos. La lucha es ahora, pero los resultados se van a ver en un futuro, así que piénsenlo, el petróleo es de todos", comenta De la Reguera.

Pero la bella Ana (al igual que Gael) antes de dar “consejos” deberían informarse, abrir un diccionario para encontrar la diferencia entre inversión privada y “privatización”; así mismo leer algún libro para aclarar algunas de sus dudas ó si de plano les resulta cansado mover los ojos de izquierda a derecha, mínimo ver en el “Canal del Congreso” los foros de debate sobre la iniciativa petrolera (bautizada como energética), escuchar a los especialistas para lo cual no se necesita un IQ muy elevado pues todo está bastante “desmenuzadito”.

Finalmente, solo le quisiera decir a nuestras “estrellas”, que por cierto pasan más tiempo en el extranjero que en nuestro país, que se fijen más en lo que firman, si lo harán, que primero se informen, que no traten de creer que los mexicanos somos imbéciles y mucho menos que repitan como pericos las versiones escuchadas por otros. Por cierto hablan del “futuro de nuestros hijos” ¿sabrán cuantos años nos quedan de reservas petroleras?, que existen otras formas de energía y que prácticamente somos dependientes de otros países, sobre todo de los EUA, de productos derivados del petróleo porque algunos políticos se envuelven en falsos nacionalismos porque ven a la Constitución como dogma y no entienden que solo es un instrumento para el desarrollo, no una barrera.

En fin, muy internacionales, muy paseados, pero parece que a éstos los viajes no los ilustran. Que se dediquen a hacer lo que se supone saben, si los especialistas aún no se ponen de acuerdo mucho menos ustedes van a decir a los mexicanos que hacer ó como comportarse, “porque es un asunto que nos involucra a todos, porque afecta a nuestro patrimonio común”, no se aprovechen que tienen un foro para tratar de manipular y se presten a la posición fundamentalista de un grupo que está muy lejano de las verdaderas necesidades de los mexicanos. De corazón, no traten de engañarnos. Primero infórmense, lean y escuchen todas
las voces. Después opinen. En verdad espero que sea ignorancia y no perversidad.

Ana de la Reguera


miércoles, 4 de junio de 2008

Tabasco, mi tierra

Laguna de las ilusiones. Foto: Huitzil Pedrero

sábado, 31 de mayo de 2008

¿En qué parte me perdí?

Una gota de sangre en MTV, un cadáver conectado a internet, Mona Lisa llorando en el jardín, un licor de cianuro, muera el futuro, pasado mañana es ayer...La soledad es la ecuación de la vida moderna. Fito Paéz

¿Desde cuándo tenemos que pagar para que alguien nos escuche? Desconozco en qué parte de la historia me perdí, cuando reaccioné mis conocidos utilizaban el nombre de su terapeuta como muletilla, no tomaban decisión alguna sino lo consultaban y para sentirse integrados a la sociedad se afilian a cualquier grupo de ayuda.

No sé si se trata de lo que llaman las soledades de las grandes ciudades o es el resultado de una sociedad que entre más avances tecnológicos tiene menos comunicación humana se da. Es preferible desnudar el alma en la red ante una persona que tal vez nunca conocerás, que hacerlo con un amigo o compañero de trabajo. Es más confiable “un cuate” de Sarajevo que mi vecino, probablemente porque nunca lo verán. Es más fácil pagar a alguien que te escuche a ganarte el espacio con alguien que en verdad te estime.

Al comentarle a una amiga lo sorprendido de cómo personas entre los 20 y 30 se vuelven cada día más dependientes a los consejos de paga o a los antidepresivos, ella me respondió: sí, verdad, eso no se veía antes, yo los tomo porque el doctor me los recetó pero no porque no pueda vivir sin ellos. ¡Joder...estaré en dimensión desconocida! pensé de revote.

Mientras platicaba “con amigos de una amiga” en su fiesta de cumpleaños, éstos enviaban saludos de gente que conocían y la pregunta común era ¿en qué grupo lo conociste?: “En los dependientes de Polanco”, en “los de autodestructivos de la Condesa” o en “los perdedores en la Narvarte”, "en los adictos de la red", ¡Puta madre, seré yo el que está mal! Pensé en más de dos ocasiones.

Una de las asistentes a la reunión preguntaba a otra ¿y cómo se ponen las reuniones de los dependientes, en Polanco? A lo que la otra le respondía “se ponen buenas, llega gente interesante” a lo que de inmediato la primera comentó “a ese grupo no he ido, a ver cuando me lanzo”.

La idea me empieza a dar vueltas en la cabeza y encuentro más preguntas que respuestas. El que en estos tiempos acuda a un terapeuta es entendible pero que no puedas vivir sin ellos es alarmante. El que otros lucren por escucharte puede ser la excepción, no la regla. Te pueden ayudar a salir de un bache pero no a estancarte en el mismo. El que te relaciones con otros con problemas similares puede resultar fortalecedor para tomar decisiones, pero que para tomar decisiones tengas que depender siempre de estar rodeado de ellos, es preocupante.

¿En qué parte me perdí? No sé, tal vez porque aprendí a caminar en la selva y me dejo llevar por el instinto no dependo de los demás para equivocarme. Tal vez he tenido tantos problemas profundos desde niño que a los actuales les otorgo la dimensión exacta o tal vez solo este equivocado. Concluyo que si esa es la tendencia, si es hacia donde vamos, pues ¡estamos jodidos! Si es una moda prefiero estar en el pasado. Si son nuevas normas, prefiero violarlas (a las normas, claro).

miércoles, 28 de mayo de 2008

Tres palabras


Te he buscado con locura por calles y avenidas, en el metro, el autobús y por los parques. He viajado a otros continentes, volado en aviones, andado en trenes y navegado en barcos esperando encontrarte, pero la búsqueda ha sido estéril.

Por las noches cuando abrazo con frenesí la almohada y me descubro oliéndote quisiera que de mi garganta seca pudiera gritar tu nombre, -tu nombre que desconozco-, rodear tu cintura con mis brazos y susurrarte al oído justo lo que quieres escuchar.

Me has quitado parte de mi vida, tengo nostalgia de lo que no he vivido y sigo adelante con lo que me queda, buscándote siempre buscándote. Cuando el insomnio aumenta me hundo entre mis sabanas y mi corazón se agita, justo en ese momento, es cuando te envío tres palabras que al juntarse suenan tremendamente exquisitas: chinga tu madre.

lunes, 26 de mayo de 2008

Ella me dijo adiós

Ella me dijo adiós. Atrás quedaron las complicidades, las carcajadas, las pláticas clandestinas, la gota de miel de los buenos recuerdos y los malos momentos. Todo quedo atrás. Ella levantó la mano izquierda, extendió la palma de su mano y cada uno de sus dedos dijo adiós. Jura que volverá un año, creo conocerla y sé que no regresará jamás. Se va a Madrid y quiere llegar ya! No la volveré a ver… me puse tristísimo, cuando lo supe, justo cuando el taxi se alejó y ella me dijo adiós.

viernes, 23 de mayo de 2008

Cartas de amor en tres tiempos

Hola Susana:

A penas te conozco y no puedo dejar de preguntarme cómo pude vivir sin ti. Tu mirada quedó impregnada en mi memoria. El solo recordarte me agita el corazón, enchina la piel y provoca una corriente de emoción que golpetea toda la parte interna de mi piel, como queriendo salir por los poros. Sabes, debo confesarte que te quiero en la mañana, a medio día y por la noche, a veces te prefiero cuando te sueño porque es cuando más atrevida eres, me dejas rozarte la espalda con mis dedos y darte un beso detrás de las orejas. Si, te quiero mientras te quiero ¿se podría querer más?

A t t e

Un hombre enamorado